El pasado: Santa Marina de Aguas Santas
La iglesia de Santa Marina es una de las siete fundadas por el Rey Fernando III en la Ajerquía tras la conquista de la ciudad en el siglo XIII y, exceptuando las catedrales, probablemente el templo más interesante de Andalucía. Fue construida sobre el emplazamiento de un templo mozárabe del que no queda el menor vestigio. Documentalmente aparece como collación a partir de la segunda mitad de este siglo.
Breve descripción del Templo
Muestra una
planta rectangular de tres naves, sin crucero y triple ábside poligonal
precedido por un tramo rectangular. El ábside central se cubre con
bóvedas de
crucería que apoyan en tres medias columnas adosadas con capiteles
florales (típicos del primer tercio del siglo XIV). El empuje de las bóvedas se
contrarresta por medio de contrafuertes de sección prismática típicos del primer
gótico.
Los ábside laterales debieron tener el mismo tipo de cubierta con nervios que se cruzan en la clave, ornamentada con motivos florales. El ábside de la derecha se ha conservado prácticamente sin añadidos, mostrando las nervaduras apoyadas sobre capiteles góticos que apean en delgadas columnas con bases.
El cuerpo de la iglesia es de grandes proporciones, siendo la parroquia de mayor longitud de la ciudad. Presenta tres naves separadas por cinco arcos formenteros que apean sobre cuatro pilares compuestos de tradición románica. Sobre los arcos formenteros se hallan otros arcos superiores ciegos que configuran el muro armado (utilizado en los templos de tradición cisterciense).
Estas naves se cubrían con techumbres de madera de par y nudillo; documentalmente se tiene conocimiento de que en 1495 Pedro Fernández, carpintero, se obligó junto con Juan de Burgos y Pedro Fernández, pintores, a realizar la talla del artesonado. Parte de la techumbre de la nave central apareció en la restauración de 1880, pero fue de nuevo cubierta con bóvedas de yeso, habiendo sido descubierta recientemente. Lo conservado muestra algunas analogías con las techumbres mudéjares granadinas de comienzos del XVI.
La torre estaba terminada en la primera mitad del siglo XIV, pero sólo se ha conservado de entonces el cuerpo bajo; es de planta rectangular que se cubre con bóveda de crucería gótica de cuatro plementos. Situada al sureste, formando un bloque casi exento, fue realizada en época del obispo Leopoldo de Austria por el maestro Hernán Ruiz II. Para su construcción se empleo el cuerpo bajo de la torre medieval. De planta irregular muestra dos cuerpos realizados en piedra que se alzan sobre otro de mampostería; el primero se adorna con cabezas de león y el escudo de Leopoldo de Austria, y el segundo tiene huecos pareados para las campanas, rematándose con cubierta semiesférica.
La fachada principal está situada a los pies y muestra la típica forma de hastial articulada por cuatro gruesos machones escalonados (botareles) que recuerdan la disposición de la fachada de la Catedral de León.. Entre los dos centrales se encuentra la portada, de proporciones cuadradas, está formada por un arco apuntado abocinado enmarcado por un alfiz que muestra decoración de cintas y va coronado por un tejaroz con modillones. Concluye la decoración de la portada un rosetón de estética gótico-mudéjar.
La portada del lado izquierdo es la mejor conservada y su estructura presenta un
cuerpo con gablete en resalte enmarcado por contrafuertes decorados con puntas
de diamante que rematan en flor de lis. La puerta es apuntada y la forman una
serie de arcos abocinados que apoyan sobre columnillas con capiteles decorados
con figuras humanas y animales. Completa la composición una hornacina que cobija
una pequeña escultura. La portada del lado meridional es menos compleja y está
formada por un arco abocinado y dovelas lisas.
La actual sacristía fue en origen la capilla funeraria de Miguel Ruiz de Córdoba, fundada en 1419, año en que se produjo su fallecimiento. El arco de ingreso es apuntado y angrelado y se halla encuadrado por un alfiz. Las albanegas presentan un fondo de ataurique de tradición musulmana y los escudos de la orden de Calatrava. La parte superior se remata con un friso de mocárabes que apean sobre pequeñas columnillas con capiteles corintios, motivos decorativos inspirados en la Capilla Real. En el interior destaca la cúpula ochavada que se adapta aun espacio de planta cuadrangular que pasa al octógono por medio de trompas.
A lo largo del siglo XVII se realizan unas obras encaminadas a mantener la estructura del edificio. En 1642 se inicia una gran reforma bajo el obispado de Fray Domingo de Pimentel, del que figuran sus escudos. A partir del referido año se cubrieron las naves con bóvedas falsa de arista que ocultaron las antiguas techumbres.
Vinculación con la Hermandad
El día 15 de agosto de 1939, fiesta litúrgica de la Asunción de Nuestra Señora, se reunieron un grupo de varones con la intención de fundar una piadosa hermandad que recogiera el fervor que se venía tributando a determinadas advocaciones. Gracias a esta iniciativa, el día 8 de diciembre de 1939, fiesta litúrgica de la Inmaculada Concepción de María, tiene lugar el primer acto constitutivo con la aprobación de los Estatutos en la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas. El 28 de enero de 1940, se lee el escrito del prelado diocesano por el que la "Piadosa Hermandad y Cofradía de Penitencia del Santo Cristo de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza" se erige canónicamente en el mencionado templo de Santa Marina.
De esta forma comienza una vinculación que se prolongaría durante cuarenta y siete años. Allí se realizó la primera salida de nuestros tres Titulares, por el barrio trascurrieron nuestras salidas penitenciales, allí van tomando cuerpo nuestras actividades cultuales, influidos por sus gentes, gitanos, toreros y piconeros, configurándose la Hermandad con el estilo peculiar y diferenciado que hoy la caracteriza y que la ha llevado a ser conocida con el sobrenombre de "Santa Marina" y de "Los Gitanos". Prueba heráldica de todo ello es la inclusión en el escudo oficial de la Hermandad y Cofradía del "dragón" de Santa Marina y la "palma de martirio" cicunvalando al escudo original formado por el áncora y la corona de espinas.
En 1977, como consecuencia de las obras de restauración del templo fernandino, la Hermandad se tiene que trasladar de forma provisional a la vecina iglesia de San Andrés. Años más tarde, finalizadas las obras de restauración, gracias al apoyo y facilidades prestadas por el párroco de San Andrés, en un Cabildo Extraordinario de Hermanos se decide permanecer con carácter definitivo en dicha parroquia. Decisión difícil para todos ya que los vínculos emocionales con el barrio de Santa Marina, cuna y origen de la Cofradía, son indelebles como lo atestigua el escrito recibido en la hermandad en marzo de 1985 y que, firmado por centenares de personas del barrio, solicitaban a la Hermandad que regresara y permaneciese en la iglesia de Santa Marina.
A pesar de ello, y aunque sea un mero vínculo testimonial, la Hermandad y Cofradía ha mantenido su paso por esta collación en sus desfiles procesionales, excepción hecha de los años de su salida desde la Casa de Hermandad, perviviendo así el pasado de nuestro mayores en el presente de nuestros jóvenes que, como no podía ser de otra forma, son "piconeros de Santa Marina" .