El Presente: San Andrés Apóstol
(1977-actualidad)
San Andrés fue una de las iglesias fundadas en la Ajerquía tras la conquista de la ciudad, en el lugar en que la tradición sitúa la antigua basílica visigoda de San Zoilo. La fábrica medieval pervive soterrada bajo el edificio actual ya que la construcción primitiva ha sufrido profundas alteraciones a lo largo de los siglos, especialmente en el XVIII.
Actualmente, conserva en su interior un interesante patrimonio artístico procedente fundamentalmente del siglo XVIII, incrementado con la incorporación de los bienes de varias ermitas y hospitales antes existentes en la collación.
Breve Descripción del Templo
Las
obras de la Iglesia primitiva comenzaron en el último cuarto del
siglo XIII y terminan en 1489, cuando se levanta la portada principal
con elementos del último gótico. Se erigió con el típico modelo cordobés de
planta rectangular de tres naves divididas en tramos por arcos apuntados, sin
crucero y con ábsides en la cabecera, el central poligonal precedido de un
espacio rectangular y los laterales planos. La nave central era más alta y ancha
que las
laterales y todas se cubrían con techumbre de madera.
Por estos mismos años se comenzó la decoración interior del templo. En abril de 1499 Andrés Fernández concierta con los hermanos de la cofradía de las ánimas del Purgatorio el retablo de la Asunción, una pieza de notable interés debido a la escasez de obras de este período, siendo un claro exponente de la retablística de mediados de siglo. Esta formado por banco, cuerpo de tres calles (central y laterales) y ático.
La parroquia vio culminada su obra arquitectónica en el siglo XVI, durante el mandato del Obispo Fray Martín de Córdoba y Mendoza (1578-1581), cuando se construyó la torre inspirada en el modelo diseñado por Hernán Ruiz II para la vecina iglesia de San Lorenzo. La torre está realizada en piedra y es de planta cuadrangular, con dos cuerpos, destacando en el primero los escudos del obispo Córdoba y Mendoza.
Durante el siglo XVII San Andrés vio como sus paredes se decoraban con lienzos
que le confieren un interesante patrimonio pictórico. Entre ellos cabe destacar la serie que representa un
Apostolado de medias figuras
catalogada por Ramírez de Arellano como de la escuela de Céspedes y realizada
probablemente por Juan de Peñalosa (atribuido por Valverde Madrid a Antonio
Monroy), a quien se atribuye también un Crucificado de 1610, los dos
lienzos de Antonio del Castillo fechados en 1650 (Adoración de los Reyes y
Descendimiento) o la "Inmaculada" firmada por Antonio Acisclo Palomino en 1670.
A finales de siglo la Cofradía de Ntro. Padre Jesús del Buen Suceso debió encargar la imagen de su Titular que, aunque de autor desconocido, se relaciona con el taller de Roldán y sus seguidores.
En el siglo XVIII, ante las malas condiciones que presentaba el edificio, se elevó un nuevo edificio que se amplió con terrenos del cementerio parroquial y cambió de orientación, convirtiendo la cabecera, naves y portada principal en los brazos del crucero del nuevo templo. Las obras concluyeron en 1733 y fueron realizados por los hermanos Juan y Luis Aguilar, maestros del Obispado de Córdoba, que proyectaron un edificio de planta rectangular y cabecera recta, con crucero y tres naves de tres tramos, cubriendo con bóvedas de aristas las naves y el presbiterio, con cañón con lunetos los brazos de la cruz y con bóveda baída el crucero. La fachada principal es una composición en hastial dividida en tres calles, siendo la central más ancha que las laterales y coronada por frontón triangular a cuyo pie se encuentra la portada principal, que presenta quebrada cornisa decorada con el escudo del que fuera mecenas de toda esta reforma, el Obispo Siuri, y una hornacina con la imagen de San Andrés Apóstol.
Nada más concluir las obras se procedió al exorno del nuevo templo. La Capilla
del Sagrario fue la primera que vio cubierto su testero principal con el retablo
de columnas salomónicas realizado por Juan Fernández del Río en 1739. Por los
mismos años se debió realizar el altar de Ntra. Sra. de los Ángeles y su pareja,
el altar de San José. En la nave de la Epístola está el Altar de Animas fechado
en 1721, formado por una mesa de mármol negro y un gran
lienzo de medio punto
que presenta a la Virgen rodeada de santos sacando a las almas del purgatorio.
A mediados de siglo, gracias a la gestión del Obispo Miguel Vicente Cebrián, se acometió la realización del retablo del altar mayor encargándose a Alonso Pérez la talla de un banco de piedra negra según planta y perfil de Teodosio Sánchez Cañada, quien intervino a su vez en la ejecución del retablo diseñado por la gubia hispalense de Pedro Duque Cornejo, a quien se deben también las esculturas de San Rafael, San Miguel, los dos Ángeles de la Pasión y el crucificado debiéndose la escultura de San Andrés al mismo Teodosio Sánchez. El trabajo lo culminaría Luis Romero entre 1763-1765, con el dorado del retablo y el estofado de las siete esculturas.
A comienzos del siglo XIX Juan Nepomuceno Henao costeó el altar de San Juan Nepomuceno, formado por un retablo de estética clasicista con la imagen coetánea del titular y Dª Dolores Muñoz sufragó el altar de Jesús Nazareno protagonizado por un lienzo del titular. Igualmente, la actual Capilla del Bautismo, de planta rectangular y cubierta plana, procede de la reforma realizada en este siglo.
Ya en el siglo XX, además de la donación de un Cristo de Animas por ángel Redel en 1924, se produce un significativo incremento de la imaginería procesional con la adquisición por parte de la Cofradía del Buen Suceso de la imagen de Ntra. Sra de los Dolores, obra realizada por Joaquín Sánchez en 1982, y posteriormente con la imagen de Mº Stma. de la Caridad realizada por Miguel ángel Jurado en 1991.
Finalmente, en 1998 comenzaron las obras de restauración que culminaron, tres años más tarde, con la entrada del nuevo milenio y que permitirá a nuestra querida sede canónica afrontar con garantías de éxito su futuro.
Vinculación con la Hermandad
En 1977, la Hermandad y Cofradía tiene la imperiosa necesidad de encontrar una ubicación temporal para sus sagrados Titulares ante las inminentes obras de restauración de su sede canónica, la iglesia de Santa Marina. Gracias a las facilidades ofrecidas por D. Manuel Márquez González, párroco de la Iglesia de San Andrés Apóstol, hombre de espíritu cofrade y nazareno fervoroso, se decide el traslado de la Cofradía con todos sus enseres a dicho templo, convirtiéndose inmediatamente en nuevo Consiliario por la extraordinaria acogida dispensada a la Hermandad
Cinco años más tarde las obras de restauración de Santa Marina concluyen y la Hermandad debe tomar una difícil decisión: volver a la que sentimental y emocionalmente es su casa o aprovechar las inmejorables condiciones que la nueva sede proporciona a la Cofradía. El día 3 de marzo de 1983, siendo Hermano Mayor D. José Carlos Cañete Poyato, la Asamblea General de Hermanos reunida en sesión Extraordinaria toma una decisión tan dolorosa como histórica para la Hermandad.
"...Aunque, al parecer, la Capilla donde estaba ubicada la Hermandad está terminada, no así las obras, y ante el temor de unas futuras obras, así como la necesidad de encontrar un lugar decoroso donde instalar definitivamente las Imágenes, y no un sitio donde nos tiene el alma en vilo ante la posibilidad de que cualquiera, sin querer, pudiese con un tropezón derribar alguna de Ellas con el consiguiente deterioro, es el motivo de solicitar el permiso de ese Obispado para instalarnos definitivamente en San Andrés con el Vº Bº de ambos párrocos..."
Libro de registro de entradas y salidas. Archivo de la Hermandad.
Efectivamente, el lugar dado a nuestros sagrados Titulares en San Andrés, la buena actitud de Don Manuel Márquez para con la Cofradía y otras consideraciones de carácter secundario como, por ejemplo, la especial belleza que el templo aporta a la salida y entrada de los Titulares, llevan a solicitar al Obispado el permiso para el cambio de sede canónica convirtiéndose definitivo lo que comenzó sólo como una situación temporal.
Desde entonces, y son treinta años ya, la Hermandad se ha integrado en la vida de la parroquia constituyéndose en una parte más de la misma, derivando sus actividades y acción social hacia su nuevo barrio y feligresía, cuyo exponente máximo es el Centro de Educación Especial "Virgen de la Esperanza", trabajando en estrecha relación y colaboración con nuestra corporación hermana del "Buen Suceso" y, como no, con su párroco y consiliario nuestro, D. Juan León Berna.