Fundación de la Hermandad (1939-1943)
Tras la Guerra Civil, las autoridades eclesiásticas, civiles y militares tratan de dar un fuerte impulso a la Semana Santa y recuperar el buen momento vivido durante los años de Primo de Rivera. Un corto número de cofrades pertenecientes a las hermandades cordobesas más tradicionales se ponen a la tarea apoyados por un corto número de personas de las élites políticas, económicas y sociales.
Los primeros intentos se realizan alrededor de aquellas imágenes que habían mantenido un culto continuado y poseían la infraestructura necesaria para su inmediata salida procesional. Algo más tarde, el proceso culmina con la aparición de una serie de nuevas fundaciones cofrades denominadas popularmente "hermandades de posguerra".
Don Ricardo López Suárez-Varela (28.01.1940-03.03.1940)
Cuentan que en la ciudad de Córdoba, el día 15 de agosto de 1939, fiesta litúrgica de la Asunción de Nuestra Señora, se reunieron un grupo de varones con la intención de fundar una piadosa hermandad que recogiera el fervor que se venía tributando a determinadas advocaciones.
Gracias a la iniciativa de este grupo de cofrades encabezados por Don Rafael
Sánchez Núñez, el día 8 de diciembre de 1939,
fiesta litúrgica de la Inmaculada Concepción de María, tiene lugar el
primer acto constitutivo de la Hermandad con la aprobación de los Estatutos en la
parroquia de Santa
Marina de Aguas Santas.
El 28 de enero de 1940, reunidos los veintisiete miembros varones de su comisión gestora, se lee el escrito del prelado diocesano por el que se erige canónicamente en el mencionado templo la "Piadosa Hermandad y Cofradía de Penitencia del Santo Cristo de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza", se aprueban sus primeros estatutos y se designa consiliario al párroco de esta feligresía, Don Amador Moreno Cabello. En esa misma sesión se nombra primer Hermano Mayor de la Cofradía a D. Ricardo López. Suárez-Varela, Teniente de Hermano Mayor a Don Rafael Sánchez Núñez y Camarera de Honor a S.A.R. Doña Esperanza de Borbón, adoptándose como escudo una "áncora abrazada por una Corona de Espinas", símbolos respectivos de la Esperanza y de la Pasión, a los que tiempo después se añadirían dos símbolos referentes a la estrecha vinculación con la parroquia de Santa Marina de Aguas Santas; el Dragón de Santa Marina y su Palma de Martirio.
Como anécdota, contar que en aquella misma reunión se fija como cuota anual la cantidad de doce pesetas y se estipula la posibilidad de abonarlas en plazos mensuales.
Don Rafael Sánchez Núñez (03.03.1940-1943)
El primer Hermano Mayor, Don Ricardo López. Suárez-Varela. deja su cargo el 3 de marzo de 1940, ocupándolo en funciones Don Rafael Sánchez Núñez, Teniente de Hermano Mayor, agente comercial y voluntarioso cofrade que proveniente de las Hermandades del Caído y de Ntra. Sra. de los Dolores fue el auténtico y verdadero artífice de la fundación de la Hermandad.
El
Domingo de Pasión de 1940 se celebra solemne función litúrgica presidida por
el canónigo Don Mariano Ruiz-Calero y se expone a su titular en
besamanos en las gradas del altar mayor de Santa
Marina.
"... la Cofradía de los Gitanos dio la nota típica del Domingo. La Virgen de la Esperanza, colocada bajo las gradas del presbiterio de la parroquia de Santa Marina, ataviada modesta, pero artísticamente, recibió la veneración de los clásicos gitanillos... calés de rumbo vinieron de Sevilla para cantar sus endechas a la Titular de esta reciente cofradía. Hasta primeras horas de la noche no cesaron saetas y piropos en honor de la Virgen y un gentío inmenso invadió las naves de la iglesia..."
Diario "Azul", martes 12 de de marzo de 1940
Una semana más tarde, el Domingo de Ramos, día 17 de marzo, a las siete y treinta de la tarde, media hora después de la prevista, la Cruz de Guía se pone por primera vez en la calle para procesionar a María Santísima de la Esperanza. Los batidores a caballo de la Guardia Municipal abren el desfile seguidos de la Banda de Cornetas y Tambores de la Casa de Socorro-Hospicio. Los penitentes visten túnicas blancas y capirotes verdes y los cargos llevan capas blancas. Los concejales Raposo, Cruz Conde y Fernández Natera ostentaron la presidencia municipal.
"...el paso de la Virgen, muy bien adornado y con iluminación de cera, excepto un reflector que daba luz a la cara de la imagen, lo cual llamó poderosamente la atención..."
Diario "Azul", martes 19 de marzo de 1940
Esta primera estación de penitencia constituye un éxito indudable. La cofradía regresa por los alrededores de la Catedral -cercanías del Alcázar Viejo-, Cardenal González, Feria... donde el número de gitanos es considerable, cantándole infinidad de saetas y piropeando incesantemente a la Virgen. El paso se "baila" de forma continua marcando una profunda diferencia con el resto de hermandades que por entonces procesionan en la ciudad.
La
imagen mariana
que se venera y procesiona es una antigua escultura de autor anónimo, talla
completa y dimensiones algo inferiores
al
natural,
propiedad
de Don Rafael Rodríguez Ortega, miembro de la familia Rodríguez Correa. Esta imagen, muy popular entre
el colectivo gitano cordobés, concitó
que buena parte de sus primeros cofrades
fuesen de raza gitana marcando para siempre "el
estilo, la forma de procesionar
y de estar” en la calle de la Hermandad.
En la mente de los gitanos viejos de entonces están los nombres de Heredia,
Melchor, Cristóbal Florez y otros tantos como "Tinico" o Fernando, el gitano
"Cara Pato".
Por ello y aunque la presencia de los “calés” ha ido reduciéndose paulatinamente
con el paso del tiempo, hoy como ayer, sigue siendo conocida popularmente como
la Hermandad de "los Gitanos".
Así mismo y por su rápida identificación con el barrio en el que fue radicada, no dejó de hacerse patente la devoción que tenían a nuestra Titular tanto los típicos y queridos "piconeros" de Santa Marina como muchos de los toreros residentes en esa collación.
En 1941, la Cofradía celebra ya un Triduo oficiado entre el 27 y el 29 de marzo por el carmelita descalzo Fray Sabino de Jesús. Al día siguiente se realiza solemne besamanos y fiesta de regla en la que ocupa la sagrada cátedra el Jesuita Manuel Martínez Ruiz. Siete días después, la cofradía realiza su segunda estación penitencial repitiendo itinerario, banda de música, y éxito. Así lo atestigua la prensa local:
"...la nota típica fue indudablemente la de la Cofradía de la Esperanza. En el barrio de la Pescadería los gitanos rindieron homenaje a su Virgen. Contamos por cientos las sentidas saetas y durante todo el trayecto se bailó el paso de forma magistral. Un cuadro singularísimo que se incorpora a la Semana Santa cordobesa... La Cofradía de Ntra. Sra. de la Esperanza (vulgo los gitanos), hizo su salida procesional de la parroquia de Santa Marina a las 7'00 de la tarde... Figuraban en el desfile los batidores a caballo de la Guardia Municipal con traje de gala; la Banda de Cornetas y Tambores de la Casa Socorro-hospicio y numerosos nazarenos con túnicas blancas y capirotes verdes portando cera verde..."
Diario "Azul", 08 de abril de 1941
El 15
de junio de 1941, D. Rafael Sánchez Núñez asume definitivamente el cargo de
Hermano Mayor apoyado por Don Rafael González Barbero
como Teniente de Hermano
Mayor y por Don Bernardino Garzón y Marín como Hermano Mayor de Honor, poniendo fin a la crisis interna que venía
sufriendo la Hermandad a
pesar del trabajo ilusionado de un corto número de cofrades, del fervor del colectivo
gitano, del éxito de los dos primeros desfiles procesionales y, sobre todo, del
esfuerzo infatigable del ahora Hermano Mayor:
"...Rafaelito Sánchez -nombre familiar entre sus amigos- no lleva en sus venas la sangre calé, pero a pesar de ello es el alma y timón, el nervio y la vida de esta Cofradía en la que se agrupan los gitanos en su enfervorizado amor hacia la Virgen. Sus manifestaciones reflejan su entusiasmo, una fe en lo que dice y en lo que espera que le hará triunfar seguro..."
Diario "Azul", 16 de marzo de 1941
En 1942, entre el 6 y el 8 de marzo, se celebran los actos cultuales tomando la palabra el P. Optaciano de la Vega (C.M.F.) que consigue, gracias a su popularidad, llenar las naves de Santa Marina. La estación de penitencia cambia de itinerario este año ante la solicitud hecha por el Sanatorio Antituberculoso del Carmen que, repleto de enfermos y azotado por una gran mortandad, desea que la Virgen llegue hasta sus puertas y reparta "Esperanza" a los allí ingresados. Aceptada la propuesta, la Virgen se adentra en el patio del edificio a los acordes de la Marcha Real y se baila el paso ante el gentío que llena las ventanas del edificio y el patio de recepción. Con la emoción reflejada en los rostros de los enfermos tuberculosos, la imagen se aleja por las calles de Santa Marina envuelta en un mar de piropos y saetas dedicadas por el pueblo gitano que la acompaña, prolongándose en mucho tiempo el horario previsto para su recogida.