Venia en San Andrés Apóstol
Pero el Domingo de Ramos no comienza con la apertura de las puertas de la
iglesia de San Andrés. Antes, mucho antes, cuando aún resuenan en nuestra
parroquia los ecos del palio de Ntra. Sra. de la Palma, los ojos atónitos de los
transeúntes vislumbran como un grupo de cinco nazarenos suben por la calle
Fernán Pérez de Oliva. Se supone que no hay más cofradías en la calle pero...ahí
están. Caminan en absoluto silencio y no van de blanco y verde. Llegados a la
Plaza de San Andrés giran súbitamente a la derecha y se perfilan ante las
cerradas puertas del templo andresino. La gente, expectante, comienza a
preguntarse extrañada: "¿Qué es eso?, ¿Quienes son?, ¿Qué van a hacer?".
De pronto, uno de los nazarenos, descalzo, con espigado capirote negro y túnica granate, se acerca hasta el viejo portón de madera. Tres golpes secos se oyen en el cielo de una plaza que ahora enmudece respetuosa. A la vez, como si estuvieran esperándolos o deseando su llegada, las puertas de la iglesia de San Andrés se abren de par en par dejando ver entre sus jambas centenarias las figuras de cinco nazarenos inmóviles, hieráticos, solemnemente asidos a sus varas cinceladas y vestidos de alba pureza y verde esperanza.
La escena es mayestática, regia, sobrecogedora. El silencio reina durante unos
instantes en los que las miradas son las únicas que se atreven a hablar.
Entonces, uno de los nazarenos, con un bastón en
la
mano derecha, se adelanta unos pasos y de entre los pliegues de la negra capa,
saca un pergamino enrollado que, inmediatamente, se dispone a leer:
"Después que se burlaron de él, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos y le llevaron a crucificar. Cuando salieron encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, a quien obligaron a llevar la Cruz"
San Mateo 27, 31-32
La Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de las Penas, Ntra. Sra. y Madre de los Desamparados, San Juan Evangelista, Mª Stma. de la Concepción y Santiago Apóstol solicita la venia a la Ilustre y Venerable Hermandad y Cofradía de nazarenos de Ntro. Padre Jesús de de las Penas y Mª Stma. de la Esperanza para realizar nuestra Estación de Penitencia por las calles de Córdoba, en primer lugar, en este Domingo de Ramos tarde. En el cual queremos revivir la Pasión de Cristo por nuestras calles, que nos conducirá a la Santa Iglesia Catedral, donde realizaremos una ofrenda floral y rezo de una oración ante la tumba de nuestro querido Obispo Emérito, Excmo. Rvdmo. D. José Antonio Infantes Florido, tras lo cual regresaremos reconfortados a nuestro punto de origen después de llevar a nuestros Sagrados Titulares ante su pueblo como muestra de que Dios está y habita entre nosotros.
Córdoba-Jerusalén, 2'15 de la tarde del Domingo de Ramos de 2006, festividad de Santa Casilda"
Un
murmullo corre entre los presentes que comentan, incrédulos, lo que están viendo
y oyendo inesperadamente. Pero no da tiempo para mucho. Uno de los nazarenos
blanquiverdes,
también con un bastón en su mano, saca con la otra un pergamino oculto en la
blanca capa. El eco
de
la todavía vacía iglesia de San Andrés sirve de caja de resonancia para lo que
comienza a leer:
Junto a la cruz de Jesús estaban Su Madre, la hermana de Su Madre, María la mujer de Cleofás y María Magdalena. Jesús al ver a su Madre y, junto a Ella, al discípulo a quien tanto amaba, dijo a su Madre:"Mujer, ahí tienes a tu Hijo". Después dijo al Discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Y desde este momento, el discípulo la recibió como suya.
Juan 19, 25-27
Hacia el medio día, las tinieblas cubrieron toda la región hasta las tres de la tarde. El sol se oscureció y el velo del templo se rasgó por medio. Entonces Jesús lanzó un grito y dijo: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró.
Lucas 23, 44-46
La Ilustre y Venerable Hermandad y Cofradía de nazarenos de Ntro. Padre Jesús de las Penas y Mª Stma. de la Esperanza concede la venia a la Hermandad y Cofradía del Stmo. Cristo de las Penas, Ntra. Sra. Madre de los Desamparados, San Juan Evangelista, Mª Stma. de la Concepción y Santiago Apóstol para que realice su Estación de Penitencia por las calle cordobesas.
Córdoba-Jerusalén, 2'20 de la tarde del Domingo de Ramos de 2006, festividad de Santa Casilda"
Tras la solemne respuesta, los Hermanos Mayores de ambas corporaciones se adelantan fundiéndose en un abrazo que simboliza la hermandad entre ambas Cofradías, pero también la común filiación de fe ante un mismo Padre y Madre que, bajo diferente advocación, pretenden transmitir un mismo mensaje e idéntico espíritu.